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COFU — Centro de Ortopedia y Cirugía de Columna
12. Dolor de columna

Lectura: 4 minutos

Dolor cervical

La cervicalgia es el dolor localizado en la región cervical. Es un síntoma muy frecuente y puede tener múltiples causas.

Imagen médica de dolor cervical
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¿Cuáles son las causas más frecuentes?

En la mayoría de los casos no se relaciona con una enfermedad grave y está asociada a factores musculares, posturales o mecánicos. Sin embargo, algunas formas de cervicalgia pueden estar relacionadas con alteraciones de los discos, las articulaciones o las estructuras nerviosas de la columna cervical.

La cervicalgia puede tener diferentes orígenes, entre ellos:

  • Contracturas y sobrecarga muscular.
  • Malas posturas mantenidas.
  • Uso prolongado de computadoras, teléfonos celulares u otros dispositivos.
  • Estrés y tensión muscular.
  • Sobrecarga física.
  • Alteraciones degenerativas de los discos y articulaciones cervicales.
  • Hernias o protrusiones discales.
  • Traumatismos, como el latigazo cervical.
  • Artrosis cervical.
  • Estenosis del canal o de los forámenes.
  • Otras causas menos frecuentes, como infecciones, enfermedades inflamatorias o lesiones tumorales.

En muchos pacientes existe una combinación de varios factores.

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¿Qué síntomas puede producir?

El síntoma principal es el dolor de cuello, que puede estar acompañado por:

  • Rigidez o dificultad para movilizar el cuello.
  • Contractura muscular.
  • Dolor hacia los hombros o la región interescapular.
  • Cefaleas asociadas a la tensión cervical.
  • Dolor irradiado hacia uno de los brazos.
  • Hormigueos o alteraciones de la sensibilidad.
  • Debilidad en el brazo o la mano.

Cuando existe compromiso de una raíz nerviosa, hablamos de cervicobraquialgia o radiculopatía cervical. Si existe compresión de la médula espinal, pueden aparecer síntomas diferentes, como alteraciones de la marcha, pérdida de destreza de las manos o cambios en la fuerza y sensibilidad de las extremidades.

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¿Cuándo consultar?

La mayoría de los episodios de cervicalgia pueden manejarse inicialmente con medidas conservadoras. Sin embargo, existen situaciones que requieren una evaluación médica más rápida.

Entre las pautas de alarma se encuentran:

  • Dolor intenso después de un traumatismo.
  • Debilidad progresiva en brazos o manos.
  • Alteraciones importantes de la sensibilidad.
  • Dificultad para caminar o pérdida de coordinación.
  • Alteraciones del control vesical o intestinal.
  • Fiebre asociada a dolor cervical intenso.
  • Dolor persistente, progresivo o de características atípicas.
  • Antecedentes relevantes de infección, cáncer o inmunosupresión.
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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con una evaluación clínica y un examen neurológico.

Los estudios de imágenes se indican según los síntomas y la evolución. Las radiografías, la tomografía computada y, especialmente, la resonancia magnética pueden ser útiles para evaluar los discos, las articulaciones, los nervios y la médula espinal cuando existe una indicación clínica.

No todos los pacientes con dolor cervical necesitan estudios de imágenes de manera inmediata.

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Tratamiento

El tratamiento depende de la causa y de la intensidad de los síntomas.

En los cuadros de origen muscular o postural suele indicarse inicialmente un tratamiento conservador que puede incluir:

  • Educación postural.
  • Analgésicos y antiinflamatorios cuando están indicados.
  • Fisioterapia y rehabilitación.
  • Ejercicios de movilidad y fortalecimiento.
  • Corrección de hábitos y ergonomía.
  • Manejo de los factores que favorecen la tensión muscular.
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Tratamientos intervencionistas y cirugía

Cuando existe compromiso de una raíz nerviosa o determinadas alteraciones estructurales, pueden considerarse tratamientos intervencionistas, como bloqueos selectivos, según cada caso.

La cirugía se reserva para situaciones seleccionadas, especialmente cuando existe una compresión neurológica significativa, déficit neurológico progresivo, compromiso de la médula espinal o dolor persistente que no responde adecuadamente a los tratamientos no quirúrgicos.

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Un abordaje individualizado

La cervicalgia no constituye una única enfermedad, sino un síntoma que puede tener diferentes causas.

Por este motivo, nuestro objetivo es identificar el origen del dolor y seleccionar el tratamiento adecuado para cada paciente, evitando indicar procedimientos invasivos cuando no son necesarios y recurriendo a la cirugía cuando existe una indicación clara.