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COFU — Centro de Ortopedia y Cirugía de Columna
10. Dolor de columna

Lectura: 8 minutos

Dolor lumbar o lumbalgia

La lumbalgia es el dolor localizado en la parte baja de la espalda. Es extremadamente frecuente: la mayoría de las personas tendrá algún episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida.

Imagen médica de dolor lumbar o lumbalgia
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¿Por qué puede doler la columna lumbar?

Aunque el dolor puede ser intenso y limitar considerablemente las actividades durante algunos días, en la gran mayoría de los casos no se debe a una enfermedad grave y evoluciona favorablemente.

La columna lumbar está formada por vértebras, discos, articulaciones, ligamentos, músculos y otras estructuras que trabajan conjuntamente y pueden participar en la aparición del dolor.

Sin embargo, en muchos episodios de lumbalgia no es posible identificar una única estructura responsable. Esto se denomina dolor lumbar inespecífico y constituye la situación más frecuente.

Entre las causas habituales se encuentran:

  • Sobrecarga muscular o ligamentaria.
  • Cambios degenerativos de los discos y articulaciones.
  • Alteraciones de las articulaciones facetarias.
  • Hernias o protrusiones discales.
  • Espondilolistesis.
  • Estenosis lumbar.

Con menor frecuencia, el dolor lumbar puede estar relacionado con fracturas, infecciones, enfermedades inflamatorias, tumores u otras enfermedades que requieren una evaluación específica. También existen dolores originados fuera de la columna, como algunas enfermedades renales, abdominales o vasculares, que pueden manifestarse como dolor en la región lumbar.

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Lumbalgia aguda

Se denomina habitualmente lumbalgia aguda al dolor lumbar de aparición reciente.

Puede comenzar después de realizar un esfuerzo, levantar una carga, practicar un deporte o efectuar un movimiento determinado, aunque muchas veces aparece sin que exista un desencadenante evidente.

El dolor puede ser intenso, producir contractura muscular y dificultar movimientos tan simples como levantarse de una silla, vestirse o caminar.

La intensidad del dolor no significa necesariamente que exista una lesión importante.

La mayoría de los episodios de lumbalgia aguda mejora significativamente durante las primeras semanas.

Siempre que no existan signos de alarma, se recomienda reposo no mayor de 24-48 horas, con recuperación gradual de actividades y evitar el reposo prolongado en cama.

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Lumbalgia crónica

Cuando el dolor persiste durante más de tres meses hablamos de dolor lumbar crónico.

En estos casos el dolor suele ser más complejo y no siempre puede atribuirse a una única alteración anatómica.

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Causas frecuentes relacionadas con la columna

Entre las alteraciones que pueden asociarse con dolor lumbar crónico se encuentran:

Es importante señalar que ninguno de estos hallazgos demuestra por sí solo cuál es la causa del dolor. La degeneración discal, las protrusiones y la artrosis son extremadamente frecuentes en personas sin síntomas.

Por eso, para establecer si una alteración encontrada en una radiografía o resonancia tiene importancia, es necesario relacionarla con las características del dolor, el examen físico y la evolución del paciente.

  • Degeneración de los discos intervertebrales: los discos pierden progresivamente hidratación, elasticidad y altura. Estos cambios son muy frecuentes con la edad y pueden asociarse a dolor, aunque también pueden encontrarse en personas completamente asintomáticas.
  • Artrosis de las articulaciones facetarias: las pequeñas articulaciones situadas en la parte posterior de las vértebras pueden desarrollar cambios degenerativos y ser una fuente de dolor lumbar.
  • Espondilolistesis: el desplazamiento de una vértebra respecto de otra puede asociarse a dolor lumbar, especialmente cuando existe movilidad anormal o se acompaña de otros cambios degenerativos.
  • Estenosis lumbar: el estrechamiento del canal vertebral suele producir principalmente síntomas en las piernas y dificultad para caminar, aunque puede coexistir con dolor lumbar.
  • Hernias y protrusiones discales: pueden asociarse a dolor lumbar, aunque su manifestación más característica cuando comprimen una raíz nerviosa es la ciática.
  • Deformidades de la columna, como determinadas escoliosis o alteraciones del equilibrio de la columna, pueden producir dolor y fatiga muscular, especialmente en adultos.
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Otros factores que pueden mantener o aumentar el dolor

Además de los cambios propios de la columna, pueden influir:

  • La disminución de la actividad física y de la fuerza muscular.
  • El sueño insuficiente o de mala calidad.
  • El sobrepeso.
  • El tabaquismo.
  • Las características y exigencias del trabajo.
  • El estrés y otros factores emocionales.
  • Episodios previos de dolor y temor al movimiento.

Esto no significa que el dolor sea “psicológico”. El dolor crónico es una experiencia real en la que interactúan factores físicos, neurológicos y ambientales. El tratamiento suele requerir un enfoque más amplio que simplemente intentar identificar y corregir una imagen determinada en una resonancia.

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¿Cuándo debería preocuparme?

La mayoría de las lumbalgias no requiere una consulta de urgencia. Sin embargo, algunos síntomas o antecedentes pueden indicar la necesidad de una evaluación médica rápida.

Se recomienda consultar ante:

  • Pérdida importante o progresiva de fuerza en una o ambas piernas.
  • Dificultad nueva para orinar o pérdida del control de la vejiga o el intestino.
  • Pérdida de sensibilidad en la región genital o alrededor del ano.
  • Dolor lumbar asociado a fiebre o signos de infección.
  • Dolor intenso después de un traumatismo importante.
  • Aparición de dolor después de un traumatismo menor en una persona con osteoporosis conocida o alto riesgo de fractura.
  • Antecedentes de cáncer asociados a un dolor lumbar nuevo, persistente o progresivo.
  • Dolor acompañado de pérdida de peso importante sin explicación.
  • Dolor intenso, progresivo y persistente que no mejora con los cambios de posición o con el tratamiento habitual.

La presencia de alguno de estos elementos no significa necesariamente que exista una enfermedad grave, pero justifica una evaluación médica para determinar si son necesarios estudios adicionales.

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¿Necesito una resonancia?

No siempre.

En un episodio típico de lumbalgia aguda, sin síntomas neurológicos importantes ni signos de alarma, realizar una resonancia de manera inmediata generalmente no modifica el tratamiento ni mejora la evolución.

Además, las resonancias muestran con mucha frecuencia protrusiones discales, desgaste de los discos, artrosis y otros cambios también presentes en personas que no tienen dolor.

Por este motivo, los estudios por imágenes deben solicitarse cuando existe una razón clínica para hacerlo y sus resultados siempre deben interpretarse junto con los síntomas y el examen físico.

Encontrar una alteración en una resonancia no demuestra automáticamente que esa alteración sea la causa del dolor.

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¿Cómo se trata la lumbalgia aguda?

En la mayoría de los casos el tratamiento es conservador. Puede incluir:

  • Mantener las actividades habituales dentro de lo tolerable.
  • Evitar el reposo prolongado en cama.
  • Analgésicos o antiinflamatorios cuando están indicados.
  • Aplicación de calor en algunos pacientes.
  • Retorno progresivo a las actividades laborales, deportivas y recreativas.
  • Kinesiología o ejercicio cuando los síntomas persisten o las características del paciente lo requieren.

El objetivo es controlar el dolor mientras se recuperan progresivamente el movimiento y la actividad normal.

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¿Cómo se trata la lumbalgia crónica?

En el dolor lumbar persistente, el ejercicio y la recuperación de la capacidad funcional adquieren especial importancia. El tratamiento puede incluir:

  • Ejercicio físico regular y progresivo.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Rehabilitación.
  • Actividad aeróbica.
  • Tratamiento farmacológico cuando está indicado.
  • Mejorar el sueño, el peso corporal y otros factores generales de salud.
  • Abordar factores laborales o emocionales cuando contribuyen a mantener el dolor.

No existe un único ejercicio que sea superior para todos los pacientes. Lo importante es encontrar una actividad que pueda mantenerse y progresar en el tiempo. Los procedimientos invasivos y la cirugía tienen indicaciones específicas y no constituyen el tratamiento habitual de la lumbalgia inespecífica.

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¿Cuál es el pronóstico?

La mayoría de los episodios de dolor lumbar agudo mejora de manera considerable en pocas semanas, aunque pueden producirse nuevos episodios a lo largo de la vida.

En el dolor lumbar crónico, el objetivo no siempre es encontrar una lesión que pueda “repararse”, sino reducir el dolor, recuperar la capacidad física y permitir que la persona vuelva a realizar sus actividades con la menor limitación posible.

La columna es una estructura fuerte y adaptable. Los cambios que aparecen con los años en radiografías y resonancias son frecuentes y no necesariamente representan daño o enfermedad.