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Infecciones de columna
Las infecciones de la columna vertebral son enfermedades poco frecuentes pero potencialmente graves que requieren un diagnóstico y tratamiento oportunos. Pueden comprometer diferentes estructuras, como los discos intervertebrales, los cuerpos vertebrales, las articulaciones, los tejidos blandos o el espacio epidural. Dentro de este grupo se encuentran las discitis, espondilodiscitis, osteomielitis vertebral, abscesos epidurales y paravertebrales, así como infecciones que pueden extenderse desde otros focos del organismo hacia la columna.
¿Cómo pueden presentarse?
Las infecciones vertebrales pueden desarrollarse de manera progresiva o presentarse de forma más rápida. En algunos casos aparecen después de una cirugía o procedimiento sobre la columna, mientras que en otros se producen por diseminación de una infección desde otra parte del organismo a través de la sangre.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Dolor de columna persistente, progresivo o de aparición reciente.
- Dolor que no mejora con el reposo y puede intensificarse durante la noche.
- Fiebre o escalofríos, aunque pueden estar ausentes.
- Malestar general, cansancio o decaimiento.
- Dolor radicular o alteraciones neurológicas cuando existe compromiso de las raíces nerviosas.
- Debilidad, alteraciones de la sensibilidad o dificultad para caminar en casos más avanzados.
La ausencia de fiebre no descarta una infección de columna, especialmente en pacientes de edad avanzada, inmunosuprimidos o con determinadas enfermedades asociadas.
Absceso epidural
El absceso epidural consiste en la acumulación de material infeccioso dentro del espacio epidural, pudiendo generar compresión de la médula espinal o de las raíces nerviosas.
Es una situación que puede requerir tratamiento urgente. La aparición de déficit neurológico, debilidad de las extremidades, alteraciones de la marcha, pérdida de sensibilidad o trastornos recientes del control vesical o intestinal, especialmente asociados a dolor de columna y/o fiebre, constituye una pauta de alarma que requiere evaluación médica inmediata.
¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico se basa en la combinación de la evaluación clínica, análisis de laboratorio y estudios por imágenes.
La resonancia magnética es uno de los estudios fundamentales para evaluar infecciones de la columna, ya que permite identificar el compromiso de los cuerpos vertebrales, discos, tejidos blandos y espacio epidural.
También pueden solicitarse estudios de laboratorio, hemocultivos y, en determinados casos, toma de muestras del foco infeccioso para identificar el microorganismo responsable.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de infección, su localización, el microorganismo involucrado, el estado general del paciente y la presencia o ausencia de compromiso neurológico.
Puede incluir:
- Tratamiento antibiótico dirigido al microorganismo identificado.
- Drenaje percutáneo de colecciones seleccionadas.
- Cirugía para drenaje y descompresión cuando existe compresión neurológica, absceso significativo, inestabilidad de la columna o falta de respuesta al tratamiento médico.
- Estabilización instrumentada cuando la infección produce inestabilidad o destrucción estructural importante.
En determinados casos es posible tratar la infección exclusivamente con antibióticos y seguimiento clínico-radiológico, sin necesidad de cirugía.
Un abordaje multidisciplinario
El tratamiento de las infecciones de columna requiere con frecuencia la participación de diferentes especialidades.
Nuestro equipo trabaja de manera multidisciplinaria junto con especialistas en infectología, clínica médica, diagnóstico por imágenes y otras especialidades según las necesidades de cada paciente, buscando establecer rápidamente el diagnóstico, identificar el microorganismo responsable y definir el tratamiento más adecuado.